Piedra, papel o tijera jugado contra toda la mesa al mismo tiempo. No enfrentas a un rival: haces una sola elección contra cada jugador de la sala, y tu puntuación es el resultado neto de todos esos duelos. Ese pequeño cambio lo convierte en un juego muy distinto de la versión de dos.
Tienes 10 segundos al empezar la ronda. Elige piedra, papel o tijera. Tu elección se fija y el juego espera a los demás; si todos fijan pronto, el tiempo restante se salta y el resultado se abre de inmediato. Si no llegas a tiempo, la ronda te da 0.
La pantalla de resultado muestra lo que eligió cada uno, así que puedes leer hacia dónde se inclina cada quien antes de la siguiente ronda. Con el mismo grupo, tras unas rondas se convierte en un juego de faroles.
La fórmula es simple: jugadores que vences menos jugadores que te vencen. Quien eligió lo mismo que tú no cuenta. Tu puntuación puede ser negativa; en una mesa de seis, vencer a dos y perder contra cuatro cierra la ronda en -2.
Así que la pregunta real no es "qué elegirá mi rival" sino "qué elegirá la mayoría". Si media mesa juega piedra, el papel gana la ronda solo.
En una mesa de tres el juego aún se parece a la versión de dos: leer a una persona basta. Pasados los seis jugadores, leer individuos se vuelve imposible y el juego se hace estadístico; estimas qué parte de la mesa juega piedra. El rango de puntuación también se ensancha: en una mesa de ocho una ronda puede caer entre +7 y -7, así que una sola lectura correcta puede voltear la partida.
En modo solo tres bots llenan la mesa para que pruebes el juego por tu cuenta. Dos siguen un patrón de ronda a ronda y el tercero elige al azar; descifra el patrón y cerrarás la mayoría de las rondas en positivo. Los bots fijan su elección antes de poder ver la tuya: nadie espía.
Para la experiencia real, abre una sala y trae amigos. El farol humano es más caótico de lo que un bot puede imitar, y cuanto más grande la mesa, mejor el juego.